Hoy es jueves. Aunque mi corazón quiere irse unos días atrás.
La verdad, es que llevo con este, seis días, unos días en los que no he dejado de sentir bien fuerte toda clase de cosas, pues no siempre he estado exactamente contento, pero tampoco he estado completamente triste, ni siempre la misma causa, aunque giraban todas alrededor de una muy importante.
Desde el lunes hasta hoy, no he hecho nada más que ir a base de altibajos. Empezando preocupado el día, procedente de la noche anterior, pero animándome al poco, y se puede decir que más o menos el resto de días hayan sido así. No me gusta estar mal, por nada ni para nada, sin embargo, hay cosas que no me parecen un juego o algo fácil de conseguir en este mundo, y por las cuáles pienso que debo preocuparme de verdad, y todo ello hace que a veces lo pase mal, cuando tengo la sensación que el camino que intento seguir se dificulta. Por suerte, consigo que mis penas, si no desaparecer, queden, tampoco a un segundo plano, digamos a un tercero, donde siguen estando presentes para mí, sin olvidarlas, pero consiguiendo que no me afecte para nada, y así, poder sonreír por lo que busco, y quiero conseguir, puesto que desde una sonrisa las cosas pueden ser mucho mejor.
The young man struggles on and on he's known
A vow unto his own
That never from this day
His will they'll take away
Todo este texto, que tiende a lo sentimental (y tenderá aún más), tiene su razón de ser, por supuesto, y no es exactamente para hablar de mis altibajos estos días de atrás, es para remontarme a dos días antes del lunes, y hablar, aún no sé cómo, conforme escriba lo veré, de un momento, que no sabría decir como lo sentí, pues se agolpaban demasiadas cosas en mi pecho para reconocerlas a todas, una sensación en general, que agrupaba todo aquello que se considera “bueno”, y regido fundamentalmente por uno de esos sentimientos o sensaciones, que desde hace un tiempo he corroborado que no tiene explicación y que por ese hecho, no decrece en ningún momento. El hecho de sentir tan fuerte eso, me llevó a ser feliz durante un rato, y desde ese instante, esa felicidad no se ha ido del todo. En esa tarde, mi mente, apenas funcionó, no recuerdo apenas nada que saliese de mi cabeza; esa tarde le dejó todo el trabajo de moverme al corazón.
Y es que nada puede con ese sentimiento, ya lo dice la canción: “So close, no matter how far, couldn’t be much more from the heart…”, porque eso que llamamos distancia, en determinados momentos se nos olvida y pasa a desaparecer de nuestro vocabulario, porque no la hay, y no nos hace falta, porque la mayor distancia que hay es la de de dos personas abrazadas que se miran fijamente el uno al otro.
Un pequeño paseo disfrutando del aire que nos abría el flequillo, disfrutando durante ese trozo de tarde, sentados el uno al lado del otro, compartiendo bonitos gestos y dulces miradas, todo ello es lo que tan feliz me hacía, no necesitaba nada más y tampoco lo quería: “never opened myself this way, life is ours, we live it our way; all theses words I don’t just say, and nothing else matters…”
Y como he dicho antes, esa sensación de felicidad ya no se ha ido, a pesar de esos altibajos.
Porque siempre voy a estar ahí, sin dejar de sentir lo que siento, hablo de un siempre de verdad, en el que no cambiará nada de lo sentido, hablo de ese mundo que te expliqué que veo posible. “Siempre”. La seguridad con la que lo dije y con la que lo sigo diciendo. La seguridad de saber que eso no va a cambiar. Nunca.
Trust I seek and I find in you
Every day for us something new
Open mind for a different view
and nothing else matters
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