martes, 30 de noviembre de 2010

La pálida luz de una noche blanca

Babe, it wasn't easy to leave you alone
It's getting harder each time that I go
If I had the choice, I would stay...

Me han pedido que actualice. ¿Por qué? ¿Para qué? Ni idea, pero lo haré.
Y la verdad no sé ni por donde empezar. Podría decirse que la primera parte de esta actualización ya está en la página esa de frases cortas. Hay pocas cosas que destacar de estos últimos días.
El viernes noche acabé una cosa que la verdad, se hacía un tanto personal ya (sonrío), si algún día conozco al diseñador de la Aeris original, juró que le daré un puñetazo.

¿Qué hice el sábado? Aam! Sí. Fui a una cervecería muy especial para mí, por cuarta vez, y por primera sin el acompañamiento de siempre. No fue lo mismo. Tambien comprendo un poquito mejor a Asuka.

El domingo. Nada especial, hasta una pequeña llamada que me animó considerablemente. Después, no ocurrió nada digno de mención, hasta que se hicieron las dos de la noche. Recuerdo un capítulo de una serie americana que decía que nada bueno pasaba después de las dos de la noche. Bueno... quizá tenga razón, pero creo que fue cuando mi cabeza dio un giro de 360 grados. Empecé a dibujar, y oye, hacía tiempo que no me salía algo tan bien. Me alegro de ello. Se hicieron las tres y media y yo seguía en pie. Sin hacer ya nada especial, aparte de alguna que otra obligación menor. A las cuatro y media cuando terminé, me fui a la cama. Hacía verdaderamente frío, más que ninguna otra noche, la soledad quería acompañarme, pero cada día que pasa la quiero menos como compañera de sueños, sin embargo, aún hay noches que se encerriza en dormir a mi lado. Pero, el frío era demasiado, era imposible dormir. Se hicieron las seis de la mañana, pensando cosas, sobre un futuro incierto y no muy lejano. ¿Y qué conseguí? Algo bonito. Una de esas dedicatorias, que hacía tiempo no me salían. Está reservada para el que espero sea el mejor dibujo de mi vida. Me levanté, para apuntarla, no quería olvidarla. Y ya de paso me di un paseo por una de esas redes sociales y la página de la que hablé antes. Y al fin, conseguí dormir.

Aunque por poco tiempo. Malditos lunes, creo que desde aquel día odio más que amanezca al llegar ese día de la semana. ¿La mañana? Normal, tranquila, sin pena ni gloria, como he dicho hace unas horas. La tarde, bueno, salí ya de noche, entre algunos copillos de nieve. Visité una feria del libro, para mí un tanto curiosa, estando acostumbrado a la pobre feria que hacen en mi pueblo. A todo esto las siete de la tarde. Decidí dar un paseo. Y mis pies me llevaron al mismo sitio de siempre aquí en Toledo, esa magnífica construcción hecha por la mano del hombre. Y de nuevo me quedé anonadado ante la altura de tal edificio. Pero esta vez ha sido distinto. Giré la cabeza, hacia un banco de madera, y después hacia uno de piedra. Y volví a sentir, al recordar, que la catedral se volvía pequeña. Y también recordé el calor que sentía en esos sitios a pesar del frío envolvente. Cerré los ojos y volví a olvidarme del frío que hacía.
A mi vuelta, pasé a una tienda de ropa, desde luego las camisetas eran muy bonitas, tendré que volver con dinero, aunque mientras no sea acompañado no lo haré.

Y aquí estoy ahora, terminando de escribir esto, solo por escribir algo. Aunque, los escalofríos me recorren la espalda, ¿por qué será?

Girl,
There are really no words strong enough
To describe all my longing for love
I don't want my feelings restrained
Ooh, babe, I just need you like never before
Just imagine you'd come through this door
You'd take all my sorrow away

There's no one like you
I can't wait for the nights with you
I imagine the things we'll do
I just wanna be loved by you

jueves, 25 de noviembre de 2010



With me, with you.... for us

sábado, 20 de noviembre de 2010

Onion

- Te he echado de menos -dijo.
- Yo también.
Nuestras palabras se quedaron suspendidas en el aire.
Durante un largo instante nos miramos en silencio.Vi cómo la fachada de Marina se iba desmoronando.
- Tienes derecho a odiarme -dijo entonces.
- ¿Odiarte? ¿Por qué iba a odiarte?
- Te mentí -dijo Marina-. Cuando viniste a devolver el reloj de Germán, ya sabía que estaba enferma. Fui egoísta, quise tener un amigo... y creo que nos perdimos por el camino.
Desvié la mirada a la ventana.
- No, no te odio.
Me apretó la mano de nuevo. Marina se incorporó y me abrazó.
- Gracias por ser el mejor amigo que nunca he tenido -susurró a mi oído.
Sentí que se me cortaba la respiración. Quise salir corriendo de allí. Marina me apretó con fuerza y recé pidiendo que no se diese cuenta de que estaba llorando. El doctor Rojas me iba a quitar el carnet.
- Si me odias sólo un poco, el doctor Rojas no se molestará -dijo entonces-. Seguro que va bien para los glóbulos blancos o algo así.
- Entonces sólo un poco.
- Gracias.

Lo lea las veces que lo lea, siempre me hará llorar.
Historia no tengas nunca fin.
Y tú, no quieras nunca que te odie.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Making a way


    " - ¿Que qué estamos haciendo? Estamos caminando. "

viernes, 5 de noviembre de 2010

''Lo único que se puede decir de él, es que entra en el grupo de eso que se llama sentimientos, y que existe, de eso no cabe duda, todo demás que se diga de él, se puede quedar corto, no serviría de nada.
Asi que no pretendas hacerlo logico. No se dejara.''

El Amor.

lunes, 1 de noviembre de 2010

XIV

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

                                                                                                                           Pablo Neruda